“La clave es ser coherente”
Afirma
Mora con la naturalidad de alguien que demuestra una personalidad muy firme. No está en el mundo para ser coronada, prefiere el prestigio que otorga el trabajo y disfruta como nadie en el escenario. No tiene vocación autorreferencial, pero ocurre que las críticas en el mundo la ubican en un sitial de privilegio, porque su producción artística lo amerita.
Dispone de poco tiempo entre ensayos, clases (es dueña de una escuela de Tango donde se forman los futuros bailarines de su compañía) y giras. A su habilidad técnica le añadió la condición de productora de sus propios espectáculos que desde Tanguera, hasta Madero Tango (“Tangorama”), la tienen como protagonista.

“Yo respeto todas las búsquedas, mientras sean sinceras”
Por eso rompió estereotipos y evitó caer en clisés. Entre “La Cumparsita” y "Libertango” siempre privilegió la osadía como una manifestación de arte. Hizo combinaciones, rompió ritmos y utilizó a varias parejas en un mismo número. Sus coreografías son sensuales en una unidad en la que se expresan con la misma fuerza lo tradicional y lo nuevo.