Es difícil permanecer ajeno a su aire provocador, explícitamente sensual que quiebra cualquier atisbo machista, sólo por presencia. En un ámbito tradicionalmente masculino se percibe a simple vista que Mora Godoy sabe lo que quiere y lo que hace es, en el estricto sentido de la palabra, notable.

Es la coreógrafa que instaló una nueva manera de hacer y mostrar el tango. Creadora de espectáculos brillantes, es, por si no bastara, la mejor bailarina de tango del mundo.
A sus méritos sumó una perlita que por una cuestión de pudor, no lo difunde, por esa virtud que sólo tienen los grandes. Fue la bailarina que eligieron los Stones en Buenos Aires para que les mostrara su show en un hotel céntrico.

Mora Godoy es la responsable de una renovación profunda en el género. Encontró su lugar, sin temores ni falsos pruritos por manejar un marketing asociado a la calidad de un producto de exportación como el tango.